Parashá Balak: del intento de maldición a la bendición que sale de la boca de Bilam.
La parashá presenta a Balak, rey de Moav, preocupado por el avance de Israel; a Bilam, convocado para maldecir; y a una palabra que no puede ser controlada por quien pretende pronunciarla.
El relato pasa por el temor de Moav, la insistencia de sus enviados, el camino de Bilam con su asna y las palabras que finalmente se convierten en bendición. La lectura proporcionada organiza este recorrido en aliyot que permiten seguir el desarrollo de la escena.
El documento presenta a Balak, hijo de Tsipor, como rey de Moav. Al ver lo que Israel había hecho a los amorreos, Moav tuvo temor porque el pueblo era numeroso. Balak buscó entonces a Bilam, hijo de Beor, para pedirle que maldijera a Israel.
“Ven ahora, te ruego, y maldíceme a este pueblo porque es demasiado poderoso para mí; quizá pueda derrotarlos y echarlos de la tierra.”Bamidbar / Números 22:6 · LBLA revisada, según el documento
La estrategia de Balak se apoya en la reputación de Bilam: “a quien tú bendices es bendecido, y a quien tú maldices es maldecido”. Sin embargo, el primer límite aparece antes del viaje: Dios dice a Bilam que no vaya y que no maldiga al pueblo, porque es bendito.
Moav observa la cantidad de Israel y teme por su propia seguridad.
Los ancianos de Moav y Midián llevan a Bilam el precio de la adivinación.
La instrucción recibida es clara: no maldecir al pueblo.
Bilam deberá decir solamente la palabra que le sea puesta en la boca.
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Balak envía mensajeros a Bilam. El documento explica que malajim puede significar ángeles, emisarios, enviados o mensajeros, y que designa una función: quien es enviado por un superior para cumplir una misión específica.
La respuesta recibida es: “No vayas con ellos; no maldecirás al pueblo, porque es bendito”. La bendición y la maldición son presentadas como incompatibles; el episodio también advierte sobre el uso de un don para beneficio propio.
Bilam declara que aunque Balak le diera su casa llena de plata y oro, no podría traspasar el mandamiento de HaShem para hacer ni poco ni mucho. El documento relaciona esta afirmación con el principio de que la profecía no procede de un acto de voluntad humana.
También se desarrolla una distinción entre el mensaje y quien lo transmite: el profeta es examinado por sus frutos, mientras que la profecía es probada por la Torá y el Espíritu de HaShem.
Bilam parte con los hombres de Balak. Dios se aíra porque iba, y el ángel de HaShem se coloca en el camino como adversario. El término hebreo satán es explicado en el documento como “adversario”: alguien que se opone y trabaja contra otra persona.
El ángel reprende a Bilam por golpear tres veces a su asna y vuelve a establecer el límite: irá con los hombres, pero hablará solamente la palabra que le sea dicha.
Bilam llega ante Balak y afirma: “La palabra que Dios ponga en mi boca, ésa diré”. El documento subraya que esta afirmación se repite a lo largo del pasaje y muestra el deseo de Bilam de maldecir con sus propias palabras, aunque al abrir la boca sus palabras sean cambiadas en bendiciones.
“HaShem puso palabra en la boca de Bilam.”Bamidbar / Números 23:5a · LBLA revisada, según el documento
| Figura | Lo que busca | Lo que el relato muestra |
|---|---|---|
| Balak Rey de Moav | Derrotar y expulsar a Israel mediante una maldición. | Su temor lo lleva a insistir y a ofrecer recompensa para obtener el resultado que desea. |
| Bilam Hijo de Beor | Es convocado para maldecir; el documento también señala su deseo de recibir pago y honra. | Puede hablar únicamente la palabra que Elohim ponga en su boca. |
| Israel El pueblo | No aparece como agente de la convocatoria. | Es el pueblo que Balak intenta maldecir y que el texto presenta como bendito. |
La lectura advierte contra sacar beneficio económico personal de los dones espirituales recibidos. El problema no es solamente qué hace Bilam, sino por qué y para qué lo hace.
El episodio del asna introduce una escena particular dentro del camino de Bilam. El ángel de HaShem está en el camino como adversario, mientras Bilam no reconoce inicialmente la oposición.
Balak intenta orientar el resultado mediante recompensas y repetición. Bilam, sin embargo, reconoce que no puede hablar por iniciativa propia.
“Mira, ahora he venido a ti. ¿Hay algo, acaso, que pueda decir? La palabra que Dios ponga en mi boca, ésa diré.”Bamidbar / Números 22:38 · LBLA revisada, según el documento
La primera profecía aparece después de que Bilam prepara siete altares y ofrece un novillo y un carnero sobre cada altar. El documento destaca el costo de la revelación profética y la distancia entre el intento de soborno y la palabra que finalmente es puesta en la boca del profeta.
El documento diferencia dos pruebas: una cosa es probar la profecía y otra probar al profeta. El profeta es probado por sus frutos; la profecía, por la Torá y el Espíritu de HaShem.
Fuente primaria: documento proporcionado por el usuario titulado “Parasha Balak”, con exposición y comentarios sobre Bamidbar / Números 22–25, incluidos los pasajes de las aliyot 22:2–12, 22:13–20, 22:21–38 y 22:39–23:12.
Pasajes citados dentro del documento: Bamidbar / Números 22:2, 22:3, 22:4–7, 22:5, 22:6, 22:11–13, 22:18, 22:20, 22:22, 22:32, 22:35, 22:38 y 23:4–5a.
Nota editorial: esta página se limita al contenido del documento proporcionado y no incorpora resultados legales complementarios, ya que la búsqueda aportada no contiene material relevante sobre la parashá.