El comienzo de todas las cosas
La primera Aliyah contempla el acto supremo de la creación y el tránsito de la oscuridad hacia la luz.
La tierra estaba desordenada y vacía, tohu babohu, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Y el Ruach Elohim, el espíritu de Elohim, se movía, merajefet, sobre la superficie de las aguas.
Cada día de la creación no solo marca un evento físico, sino una revelación espiritual, un nivel de orden que desciende al caos primordial.
En la tradición hebrea y en la Chojmah Nistar, este proceso representa el Tzimtzum, la contracción divina que permite que la luz del Ein Sof, la luz infinita, se manifieste dentro del mundo finito.
La emanación de la luz desde la oscuridad es presentada como el acto supremo de la creación. La luz aparece antes de la referencia posterior al sol y a la luna.
